
|
||||
"El Juli" y "Balsero", triunfadores en Cañaveralejo
El torero español Julián López "El Juli" fue seleccionado por Astauros como el diestro que ejecutó la mejor faena en el ciclo 2010-2011 en Cañaveralejo al toro No. 554 de nombre "Balsero" de la ganadería de Las Ventas del Espíritu Santo, que después de ser indultado, recibió el reconocimiento al ejemplar más destacado de la Feria. [Ver +] |
||||
|
La Asociación de Cronistas Taurinos, Astauros, lamenta el sensible fallecimiento de su socio fundador y único miembro honorario de la agremiación, el amigo y periodista colombo-español Vicente “El Gallego” Blanco. Exaltamos su entrega y dedicación a la profesión y su afición por la fiesta brava y por el fútbol. Este mensaje se hace extensivo a sus familiares y amigos cercanos. |
||||
|
||||
|
||||
| Haciendo afición | ||||
|
||||
|
||||
|
||||
La del domingo en Bogotá Encierro de Las Ventas del Espíritu Santo lidiado el 20 de febrero de 2011 en Bogotá (Fotos de Jorge Arturo Díaz Reyes) Por Juan Eduardo Restrepo López "Cheo" Quienes estuvimos en la del pasado domingo en Bogotá hemos podido testificar cómo de diferentes formas se ha tergiversado su realidad. Hay hechos que por su contundencia y por estar a la vista de todo el mundo no necesitan de comprobación, así como no se necesita comprobar que el sol sale por el oriente. Fue una corrida con edad, pero mal presentada en dos aspectos; el primero tiene que ver con los pesos, porque nadie puede afirmar que fue pareja cuando los pesos oscilaron entre 580 y 440 kilos, es decir, entre un gigante y un enano, este último en el sospechoso borde inferior permitido por la ley taurina. El segundo con la manipulación ostensible de las astas de los toros, que no se compadece con la categoría del espectáculo, de la plaza, ni con los honorarios pagados a los toreros. Recordemos que la buena presentación de los toros es a la vez la primera y la mínima obligación del ganadero. Por qué no se cumplió esta obligación con sujeción no solo a los cánones y la costumbre taurina, sino también a la categoría del espectáculo de ese día? Cabe preguntarse si tal escalera le hubiese sido permitida a un ganadero diferente a César Rincón y si en caso de habérsele permitido lidiarla la prensa le hubiese “tapado” esa realidad como ocurrió el domingo. Ese funesto fallo de la Corte que determinó el nombramiento de las Juntas Técnicas por parte de las Empresas ha sido una estocada a la seriedad de la fiesta. Es que ya ni se “mosquean” en la Junta Técnica de la Santamaría ante hechos notorios que cualquiera puede apreciar sin discusión, como tampoco lo hace la Empresa que la nombra y que por tanto es responsable conjunto de sus determinaciones. Menos aún cuando se trata del ganadero poderoso, aquel que ostenta no solo el poder que le ha dado en el mundo taurino, su merecida gloria como torero y, por tanto, amigo admirado de toreros, apoderados y empresarios, sino también el de advenedizo periodista de la cadena de radio con más audiencia en las transmisiones en directo de las corridas; cadena en la cual sus compañeros periodistas más bien parecen estar a su servicio que al de la verdad de los hechos. El juego de los toros fue decepcionante. De eso no se escapa ningún ganadero porque solo Dios sabe lo que los toros llevan por dentro. De lo que sí se ha escapado la corrida es de una evaluación objetiva y seria por parte de la prensa. La verdad es que la corrida fue mansa y sin clase, en muchos de los toros con peligro. Ni uno de ellos se prestó para el lucimiento del torero, como debió prometer el valor pagado por la “corrida de Rincón” la cual obtuvo el mayor valor pagado por corrida alguna en Colombia en esta temporada y me atrevo a decir que en temporada alguna. Y este hecho también fue “apañadito” o “tapadito” con eufemismos, ambages y sofismas de la prensa, hablada y escrita, solamente por “tratarse de quien se trata”. Y qué decir de el otorgamiento de reconocimientos y premios a los toreros. La música sonó inmerecidamente a lo largo de toda la corrida, como con el ánimo de forzar su éxito y al mismo tiempo de aliviar al ganadero y a la empresa; las orejas fueron concedidas profusamente y con gran demagogia, como en festival taurino de gratuidad. Es decepcionante ver salir en hombros a un torero figurón como El Juli con una oreja regalada tras la lidia de un séptimo toro de regalo, manso de solemnidad, que disgustó al propio torero hasta el límite de patear repetidamente el burladero en gesto de frustración, pero sorprendido con el inesperado otorgamiento. Ahí no hay ninguna igualdad de condiciones con sus alternantes ni tampoco categoría en las decisiones que se compadezca con el nivel del compromiso y de la plaza. He sido un admirador profundo de Cesar Rincón como torero. El es el torero más grande que ha tenido América en su historia. Pero no puedo decir lo mismo como ganadero. Menos como periodista, porque desde ese profano ejercicio ha incurrido en una clara incompatibilidad ética al narrar sus propias corridas y al ostentar un poder adicional no taurino frente a las empresas que compran sus encierros y a la audiencia de radio que otorga credibilidad con base en una larga, muy larga, tradición periodística. Pero ojo: -Esa credibilidad se acaba más pronto que aquel tiempo que tomó construirla. Muchas son las voces en el tendido que comentan y hasta vociferan la palabra “mentiras!”. -Cuando las juntas técnicas son obligadas a “tragar” se le hace un daño irreparable a la fiesta, desde adentro de ella, peor que el de los antitaurinos porque corrompe su legitimidad. -Hay muchos aficionados que, decepcionados por no recibir aquello por lo que han pagado, deciden abandonar calladamente los tendidos, la mayoría definitivamente. |