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"El Juli" y "Balsero", triunfadores en Cañaveralejo
El torero español Julián López "El Juli" fue seleccionado por Astauros como el diestro que ejecutó la mejor faena en el ciclo 2010-2011 en Cañaveralejo al toro No. 554 de nombre "Balsero" de la ganadería de Las Ventas del Espíritu Santo, que después de ser indultado, recibió el reconocimiento al ejemplar más destacado de la Feria. [Ver +] |
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La Asociación de Cronistas Taurinos, Astauros, lamenta el sensible fallecimiento de su socio fundador y único miembro honorario de la agremiación, el amigo y periodista colombo-español Vicente “El Gallego” Blanco. Exaltamos su entrega y dedicación a la profesión y su afición por la fiesta brava y por el fútbol. Este mensaje se hace extensivo a sus familiares y amigos cercanos. |
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| Haciendo afición | ||||
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Un viento de inspiración de Ortega Cano en la tienta de Salento Por Jorge Manrique Grisales Mientras el pasado 8 de junio el torero José Ortega Cano seguía luchando por su vida en la clínica Virgen Macarena de Sevilla, España, en la plaza de Cañaveralejo, en Cali, Colombia, dos nietos del toro “Marquito” eran tentados. Se trataba dos erales, macho y hembra, en los que los ganaderos de Salento tenían puestas sus expectativas aquella tarde. A primera vista nada tienen que ver lo uno con lo otro. Sin embargo, cuando el ganadero Antonio José González Rincón me dijo que el macho y la vaquilla eran descendientes de “Marquito”, un toro de Ana Romero indultado por Ortega Cano en Granada, España, el 3 de junio de 1994, el asunto me quedó sonando. En cuanto tuve oportunidad, puse en el buscador de Google “indulto del toro Marquito”. Efectivamente allí está el video en Youtube.
Ahora era cuestión de esperar. Primero salió el macho. Se mostró incierto, dudando frente a la cabalgadura y sin emplearse a fondo en las varas que recibió. El gesto de Antonio José González fue pasando de expectativa a decepción. El ejemplar no embestía con fijeza. Este nieto de Marquito distaba mucho en sus embestidas del abuelo noble, codicioso, repetidor en la muleta de Ortega Cano. El diagnóstico del ganadero fue crudo, directo: “le falta casta”.
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