La seriedad en la Fiesta
Por Juan Eduardo Restrepo López "Cheo"
Concluida la temporada taurina 2010-2011, es de la mayor importancia que
realicemos un análisis crítico y constructivo la fiesta en nuestro país que
permita ir identificando los aspectos internos que deben mejorarse para que
no solo tenga la continuidad que todos deseamos sino también para crezca y
se depure cualitativamente.
Es que no solo los antitaurinos constituyen una amenaza; muchos aspectos
internos también lo son. Y la primera obligación que tenemos los que amamos
la fiesta, cada uno desde su rol en ella, es la de velar por su verdad y su
pureza, acá en donde tenemos lo nuestro, no tanto en Cataluña cuya
repercusión no pretendo minimizar, pero en donde hay guardianes que están
haciendo su labor. A nosotros nos corresponde ahora guardar lo nuestro. Yo
intento hacerlo desde mi condición de aficionado, ahora que el moderno
Internet me brinda la oportunidad de expresarme con toda libertad.
Es de esperar que ganaderos, toreros, apoderados, empresarios y autoridades,
hagan lo propio desde su ámbito de manejo. Haciéndolo también con toda
responsabilidad y entereza, porque ahora a mi modo de ver toca apretar el
encono aunque duela para que pueda sanar.
Para comenzar una discusión al respecto, me atrevo a enumerar algunos
aspectos a los cuales deben irse añadiendo los que ustedes aporten, para
enriquecerlos o sumar otros:
1. Los precios de las entradas son muy altos. Alguna de las empresas
argumenta con frecuencia "nuestras entradas son las más baratas de las
plazas de primera en Colombia"; como si las entradas en general fueran
baratas en todas partes y las suyas lo fueran aún más. Esta es una
condición tergiversada con un gran sofisma inaceptable, porque son caras en
todas partes, incluidas las de todas las plazas de primera. Los invito a
leer el artículo de Manolo Molés en la revista Aplausos del pasado lunes 24
de Enero, en la cual afirma lo siguiente:
"En Colombia asoman las sombras de una crisis, sobre todo por el
insoportable aumento del precio de las localidades. En Cali la barrera de
segunda fila que paga mi empresa Caracol Radio, son unos 115 Euros, una
burrada. En Colombia el sueldo base viene a rondar los 250 Euros al mes.
Colombia es todavía un país muy desigual económicamente. Hay un grupo
minoritario de gente muy rica, riquísima, que le da lo mismo pagar cien que
doscientos. Y hay un noventa por ciento de la población que con suerte está
empleada y, eso sí, cobra el sueldo base, que es el sueldo de la mayoría".
Es una vergüenza que solo un periodista foráneo esté dándole al asunto la
seriedad que merece, mientras acá se ventila un ambiente espeso cuando el
asunto se pone en ciernes, o se minimiza con sofismas que lo dejan de lado.
2. Las Empresas ostentan un poder desequilibradamente grande en la
gestión de la fiesta, avasallando muchas veces los derechos de la afición.
Las Juntas Técnicas han pasado de defender los derechos generales u públicos
de la afición (que es la que paga, y muy caro!)en la calificación y
aprobación de encierros a ser convalidadores de las decisiones de las
Empresas porque ellas son las que las nombra y remueve libremente.
3. Los palcos se cuidan de satisfacer los deseos e intereses de las
Empresas en la conducción de las corridas y en el otorgamientos de trofeos
porque ellos son nombrados y removidos por estas libremente. Así han
llegado, salvo contadas excepciones, a obrar representando el interés
general en la forma, pero en el fondo el interés particular de las Empresas.
4. Dadas las condiciones anotadas, son frecuentes las corridas mal
presentadas, justas de edad, terciadas, con apariencia de novillos,
defectuosas de cara, disparejas de peso, anunciadas con pesos irreales,
descaradamente manipuladas en sus astas y, en fin, con características que
merecerían el rechazo de la Juntas Técnicas y por supuesto de las mismas
empresas (para qué tienen entonces los veedores?), si es que de defender el
interés general y la seriedad de la fiesta se tratase. En esta temporada
todos los toros que vi saltar al ruedo estaban manipulados en las astas,
ostensiblemente, sin que hubiese un solo examen postmortem que lo
certificase; es que al respecto no hay veterinario que siquiera se atreva a
insinuarlo porque sería fulminantemente destituido por la empresa que lo ha
nombrado. ¿Cuántos años hace que en Colombia no hay una sanción, así fuera
simplemente moral, por manipulación de astas?
Pienso que los aficionados que han manifestado en carteles que sin toro de
verdad no hay verdad en los toros, tienen toda la razón
5. Los toreros y apoderados ya han probado un nivel de honorarios tan
alto y un nivel de toros tan justito, que ya no quieren salirse del
esquema tan consabido de "el dinero grande y el toro chico", en el cual no
solo se falsea la verdad de la fiesta sino que también se niega
descaradamente al aficionado su derecho. Todos conocemos las justificaciones
que exhiben las empresas en la presentación de los toros cuando de contratar
figuras se trata, así como los honorarios que se reconocen con cargo a
quienes pagamos nuestras entradas, a diferencia de las Juntas Técnicas y los
veedores que entran gratis. Me consta de toreros que se han "cachondeado" de
los toros que les echan y otros que han expresado su desconcierto por lo
indigno de algún ejemplar que les ha tocado en suerte.
6. La Ley Taurina, tiene grandes falencias, ampliamente conocidas por
los gestores de la fiesta, que deberían ser más difundidas entre la afición.
Lamentablemente no se hacen foros de análisis abiertos que permitan hacerlo.
Defectos acentuados en demasía con el fallo de la Corte Constitucional que declaró
inexequibles algunos de sus artículos y que estableció el carácter de
"privadas" de las corridas de toros, por lo cual las Empresas las organizan
como bien les parezca nombrando sus Juntas Técnicas y sus Palcos. Vale decir
siendo juez y parte, sin que por ello el aficionado tenga derecho de
reclamo.
No reconocer la necesidad inminente de reformar esa Ley para que sea de
verdad garantía del interés general y público, para que se reconozca el
carácter público de la fiesta de los toros, es una gran ingenuidad. Así como
lo es el pensar que las empresas sin control alguno van a obrar siempre
equilibradamente en defensa del interés del aficionado.
7. La prensa hablada está en casos muy importantes condicionada en sus
opiniones por anuncios pagados por ganaderos, toreros y empresas en revistas
que son de propiedad privada de sus periodistas.
Hay por lo menos un periodista que funge al mismo tiempo también como
ganadero, comentando sin recato alguno sus propios toros, condición a mi
modo de ver abiertamente anti ética, y además desequilibrada porque los
demás ganaderos no tienen micrófono para defender sus toros ni periodistas
colegas que le ayuden a hacerlo.
La solemnidad del periodismo taurino tiene en lo anterior un hueco enorme que le resta legitimidad, a lo suyo por supuesto, pero también a la seriedad
de la fiesta y por tanto a su verdad.
Les invito a que analicemos estos puntos, a que los ampliemos y
enriquezcamos, a corregir lo que desde adentro nos corresponde, a que
sigamos por supuesto tan atentos como siempre a lo que hacen los
antitaurinos pero habiendo hecho la tarea interna en forma previa. No sea
que se nos aplique el viejo dicho por todos conocido: "Entre todos la
matamos y ella sola se murió".
CHEO |