
Foto Jorge Manrique Los toreros colombianos deben dar la cara Juan Carlos Nader Curiosamente, el día viernes 7 de Enero, con un cartel digno de cualquier plaza de primera de Europa o América, y con las reses garantía de este feria, el aforo escasamente superó la mitad de la plaza, corrida que en temporadas anteriores hubiese llenado la plaza a reventar; situación que ha motivado la preocupación de todos: empresarios, ganaderos, prensa y aficionados en general. Descontando el hecho que los asistentes tradicionales de los departamentos vecinos se han hecho presentes para ver los festejos. Puedo afirmar sin temor a equivocarme, que la asistencia en Cali en esta temporada, superó, sin duda la de Manizales. Ciertamente que este año los costos del papel en Caldas han sido en verdad exhorbitantes, y este factor añadido a la situación económica actual y la crisis invernal, pueden explicar, esta situación. Si el Cid, Juli, Daniel Luque, Perera, Juan Mora, Víctor Puerto, no son figuras, entonces quienes lo son. No conozco feria alguna con cartelazos todos los días. Y si a esto añadimos lo escaso por no decir que, después de Bolívar, no hay nada más que mostrar, eso, si Solanilla despega, que tenemos en los toreros nacionales, como esperamos que la gente pague un tiquete costoso, para aburrirse en el tendido, o peor aún, ver la mala suerte de los toros, cuya vida se extingue sin pena ni gloria en manos de un mediocre vestido de luces. Para demostrarlo, quiso la providencia, que las imágenes que les envío, sean una prueba irrefutable de lo que afirmo, en estas graficas de un pase natural. Obsérvese a Pepe Manrique ejecutando el pase, con el culo hacia afuera y la figura totalmente descompuesta, y al Juli con los pies afirmados y en perfecta postura para la ejecución del pase. No me vengan a decir que estos defectos técnicos tan contundentes, en quien tiene casi veinte años de alternativa, son consecuencia de la falta de placeo. La torería nacional hay que repensarla de cabo a rabo, porque lamentablemente la ley exige un nacional en cada festejo, y peor aun una corrida con colombianos, que se ha convertido en el lunar de todas las temporadas. No es posible que la prensa hablada exalte a una marioneta manejada por mil titiriteros, diciendo que estuvo en grande toreando a lo clásico y a la altura de los otros alternantes y me refiero a Pepe Manrique, a quien le salió el mejor lote de la corrida del domingo y al que le debió haber cortado las cuatro orejas. Estas mentiras radiales que se repiten, una y otra vez, a la larga redundan en el desprecio del público y en la apatía por la fiesta. La Unión de “toreros” colombianos, con excepción de las cuadrillas está estafando al público, que cariñosamente los acompaña esperando sus triunfos. No puedo afirmar que todos ellos, porque hay muchachos que merecen una oportunidad, y muestran cualidades. Pero en general así es. Es hora de decir ¡basta! Es hora de depurar, y exigir el corte de coleta, de quienes no cumplan mínimos requisitos de calidad técnica y postura frente a la cara del toro y sobre todas las cosas, del público, cuya presencia les es impuesta, y de quienes se burlan consuetudinariamente. Las empresas tienen la obligación de filtrar estos petardos. Para ser honesto, y a fuerza de observar estos incordios año, tras año, me siento hastiado de tanto descaro. En otras palabras si las corridas del 7 y del 9 de enero pasados, hubiesen sido lidiadas exclusivamente por colombianos, nada hubiese sucedido. Es una pena decirlo, pero en Colombia hay muy pocos toreros que saquen la cara. Y esto naturalmente, cotiza más a las figuras. Espero que la temporada bogotana, a la que espero asistir al menos a dos festejos, le dé un mentís a mis palabras, pero lo dudo. Es imperativo aunar esfuerzos para sacar adelante nuestra fiesta, y la idea de la creación de la Federación Nacional Taurina, debe ser el inicio de este propósito. Federación que solo es posible construir por el consenso de las principales empresas taurinas del país, como piedra angular de esta iniciativa, que bajo las actuales circunstancias se hace inaplazable. |