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(Fotos: Julián Velasco)

Dos notas sobresalientes en las Novillada que dio inicio a la temporada Taurina en Cañaveralejo: Un gran encierro de Alhama y la gran actuación del Novillero Mexicano Diego San Román.

De los Novillos hay mucho para mostrar, especialmente los lidiados en primero y segundo turno, y quizá un poco el quinto.

Bien presentados, encastados, dando juego en los caballos y en las telas mostraron codicia.  Merecían mucho más.

Diego San Román se muestra cómo la gran promesa del mundo taurino Mexicano, y con toda seguridad lo vamos a ver de seguido en los grandes circuitos: Con sitio, quietud, variedad con capa y muleta y un valor inmenso que probó "embraguetándose" a Sus dos colaboradores:  La Tizona le privó de llevarse más pelo del albero caleño.

Gitanillo de América  estuvo decoroso con Su primero al que cortó una oreja.  El  Novillo  embistió con Clase y fijeza, tomando la muleta por abajo aunque tiraba un poco la cara arriba al final del embroque,  pero dejó la impresión que tenía más fondo y se le podía sacar mucho más de lo que dio.  Al cuarto de la tarde "no lo mostró" y el astado se aburrió pronto.

Sebastián Hernandez quedó en deuda con Sus dos últimos Utreros como Novillero.  Se le vio nervioso y en el sexto perdió la cara del toro llevándose dos impresionantes "achuchones"  que por fortuna no dejaron nada de lamentar.

Dato curioso: El quite "al Alimón" que dieron Gitanillo y Sebastián al quinto Novillo.  Hace días no veíamos esta suerte tan atractiva en Cañaveralejo.