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Una verdadera fiesta lo vivido en la noche de ayer en Cañaveralejo, y en últimas para eso son los festivales, para salirse un poco de la ortodoxia y ser muy amplio en la apreciación del Toreo.

El preámbulo con el desfile de la virgen de la macarena y los tendidos colmados de farolillos, dieron inicio a un festivo ambiente que luego se traduciría en coreado jolgorio al son de palmas, músicas y olés a granel.

El hecho más destacable, la movilidad y acometida que tuvo el encierro de las Herederas de Ernesto González.  Salvo el quinto, todos los novillos acudieron con codicia a las telas, destacándose el segundo y el sexto que fueron indultados por Sebastián Castella y Luis David Adame.  Todos cardenos de desigual presentación.... como para un festival.

 

La discusión si fueron premios excesivos se hace a un lado.  Las peticiones fueron mayoritarias y respondieron al paroxismo que en esos momentos embriagaba a la mayoría de los asistentes.  Sebastián Castella hizo una faena larga y reposada y quizás dio más de 70 pases a un Novillo que no se cansó de embestir.  La Faena de Luis David fue todo vértigo, por momentos atropellada y el Utrero aunque le faltaba clase en la embestida, también se quería comer la la muleta y el público pidió con fuerza la vida del bovino.

Enrique Ponce estuvo nuevamente en plan lidiador, y dejó una linda cátedra de vergüenza Torera, porque expuso y no hizo la fácil que era abreviar.  La oreja pedida por el público es justo reconocimiento a Su labor.

Luís Bolivar y Paco Urueña cortaron sendas orejas, llevándose este último tremenda voltereta.  Emilio de justo nada pudo hacer ante el impotable quinto.

Al final merecida vuelta al ruedo para las Ganaderas.

Datos curiosos: Abrieron Plaza dos Amazonas y no recuerdo haber visto otro Torero vestido de Charro en un Festival de esta plaza.