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El Diccionario De Colombianismos define “DAR PAPAYA” como “darle la oportunidad a alguien para que se aproveche o le cause algún daño a una persona”.
En estos días, diversas autoridades, estatismos gubernamentales y países nos han dado una serie de papayas con relación al tema del toro de lidia y sus opositores.
En Colombia, es increíble que jóvenes ingenuos o ignorantes no se manifestaron cuando guerrilleros asesinaron a 11 soldados en Buenos Aires – Cauca- cuando dormían tranquilos ante las órdenes que tenían de no utilizar sus armas.
Tampoco hubo manifestación alguna de estos defensores de la vida del toro de lidia cuando otra organización guerrillera asesinó en Bogotá a 23 cadetes de la Escuela General Santander.
Hace 4 años, cuando después de la prohibición de Petro de realizar las corridas en Bogotá, se abrió la temporada, los jóvenes que, oliendo a trago, trajo Petro en los 12 autobuses que pude observar parqueados frente al Hotel Tequendama y causaron 35 heridos a los asistentes en esa corrida.
Aunque tuve algún amigo que estuvo 8 días incapacitado por la lesión que le ocasionaron estos jóvenes defensores de la vida animal, afortunadamente no hubo muertos.
Recientemente, le gobierno japones se ha retirado del Convenio Mundial de no pescar ballenas y ha manifestado que este año “solamente” matará 250 cetáceos.
Igualmente, nuestro Ministerio de Agricultura ha descubierto que en nuestro Océano Pacifico hay un comercio de aletas de tiburón para el mercado japones, lo cual es lo más canalla y sangriento que se le pueda hacer a un animal al que se le corta la aleta dorsal y se vuelve arrojar vivo al mar. Desde hace muchos años, en la calle principal de entrada al Puerto de Buenaventura hay varios establecimientos con el letrero “COMPRO ALETAS DE TIBURON”.
Qué lastima que con este papayazo los defensores de los animales no hayan hecho masivas manifestaciones de protesta ante la Embajada de Japón en Bogotá.
El segundo papayazo nos lo ha dado la nueva Alcaldesa de Bogotá, quien en el Programa que presentó al Gobierno cuando se lanzó como candidata escribió: “Coordinaremos con la policía para luchar contra los espectáculos prohibidos con animales y toda forma de maltrato animal. Desde la alcaldía le diremos NO a las corridas de toros”.
En esta defensa de la vida de los 30 toros de la temporada taurina de Bogotá no concuerda este programa de gobierno con el asesinato de niños cuando la alcaldesa apoya incondicionalmente el aborto en humanos.
Los 24 muertos en años recientes en peleas entre las barras bravas de los diversos equipos de futbol de Colombia, tampoco han motivado alarma ni manifestación pública. Evidentemente, el espectáculo mas sangriento de Colombia es el futbol y no los toros, con la diferencia de que en el primero mueren seres humanos.
El cuarto papayazo lo dió nuestro nuevo Alcalde de Cali quien el pasado 10 de enero, en el noticiero de Telepacífico dijo: “He decidido retirar el respaldo en recursos a las corridas de toros”.
Creo que ha llegado el momento para que las directivas de nuestra Plaza de TOROS de Cali, hagan pública la relación de los millones en impuestos pagados al Municipio en los últimos años, así como todas las obras (hospitales, parques, etc.) que la Plaza de Toros dejó a la ciudad.