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Ante todo, quiero mencionar que durante toda Mi vida he convivido con mascotas en mi casa, por las cuales he sentido mucho amor y las considero parte de Mi familia.

Día a día escuchamos los argumentos de los llamados "animalistas", Quienes se confunden entre los ambientalistas, siendo sólo ese el nudo que une a unos de otros: La confusión.

Varias veces he sostenido que el bienestar animal general es el que menos preocupa a la gran mayoría de Quienes se tildan de defensores de los animales, y su argumentación se centra en la defensa de privilegios y deberes del hombre para con las mascotas caseras (Léase: Perros y Gatos).

La desinformación y manipulación de los sentimientos es la estrategia que han venido usando para lograr los objetivos de las campañas en esa “supuesta” defensa de los animales y acuden a maldecir y denigrar de la Tauromaquia como eje central de todos los males que aquejan a los animales maltratados.

Pero debemos conocer lo que hay detrás de tan bien orquestada campaña en contra de la fiesta brava y decirlo sin tapujos:  En la medida en más se satanice el toreo, más sentimentalismo se desvía hacia el cuidado de las mascotas, con el fin último de incrementar los gastos por alimentación y cuidados adicionales para perros y gatos.

Puede sonar un poco duro el título de esta nota, pero hay que decirlo: El impacto ecológico de la manutención de Perros y gatos en las ciudades es tan grande cómo la actividad humana misma, y hay un des-balance muy grande en contra de otras especies en esta actividad.

Pero vamos por partes, y pongamos en contexto sólo refiriéndonos al número mascotas que habitan en Colombia y cuya población está concentrada en las zonas urbanas.

Según el Departamento Nacional de Planeación, en el año 2018 había en el País 9 millones de animales de compañía (6,5 millones de perros y 2,5 millones de gatos), 2 millones de perros y gatos callejeros (1,5 millones de perros y 500 mil gatos), estimando que el 64% de los hogares tienen mascota en un negocio que mueve 1,1 billones de pesos al año (1,1 millones de millones de pesos).

La propaganda de los alimentos concentrados para animales, nos hablan de las bondades y el uso de carne y cereales de primera calidad para lograr una dieta balanceada,  (ver el ejemplo donde se anuncia que son hechos con "carne de verdad") y según un artículo de el diario Portafolio (Agosto/11/2019) el mercado del alimento para mascotas en este año será de 472.678 toneladas.

Estas cifras macro puede que no digan mucho, pero si nos fijamos de que están hechos estos alimentos, podemos entender un poco mejor el costo real en términos ecológicos.

Un Perro mediano consume 300 gramos/día de alimento concentrado, el cual incluye 90 gramos de proteína de origen animal (Carne de res, Pollo, Pescado) y 156 gramos de cereales.

Estos 90 gramos de carne deshidratada, equivales a 450 gramos de carne fresca y los 156 gramos de cereales secos equivalen a 260 gramos de cereales secos (Maiz, sorgo, arroz, trigo, cebada etc..).

Entonces, un perro mediano puede consumir 164 Kg de Carne fresca al año y 95 Kg de cereales.

Lo cual está muy por encima del promedio de consumo de los Colombianos, que según la firma SOFOS en 2017 fue de 67,8 Kg/año (18,6 kg/año de carne de res, 32,8 kg/año de carne de pollo, 9,4 kg/año de carne de cerdo y 7 Kg/año de pescado) (www.sofoscorp.com/consumo-carne-colombia).

Si de esos 450 gramos de carne fresca, 100 gramos corresponden a carne de res y 50 gramos son de carne de pollo, para alimentar 3 millones de perros de raza mediana se necesitan sacrificar en un año 750 reses de 400 kg. y 100 mil pollos de 1,5 kg.

Parecen cifras exageradas, pero miren los datos del movimiento anual del negocio.

Los animalistas no hablan de eso, y actúan como en el cuento cruel de la gallina que tenía dos pollitos y uno enfermó, e hizo un caldito con el pollito sano para darle al enfermito….

Ahora, si hablamos de las bolsas de polietileno que se usan para recoger los excrementos, el daño ecológico es difícil de cuantificar.  Supongamos que tan sólo un millón de propietarios de mascotas las usa y saca a su perro una vez al día: son 365 millones de bolsas plásticas al año que van al botadero y no se van a descomponer nunca.

El cambio climático es una realidad que no debemos desconocer, y hay que tener conciencia ecológica si queremos conservar esta hermosa morada que es el planeta tierra, pero no es con sesgos y ataques a la tauromaquia cómo se defiende a los animales. Hay que hacer justicia con todos.